Comprensión del CLP

El Reglamento CLP tiene por objeto garantizar una comunicación clara de los peligros que presentan las sustancias químicas a los trabajadores y a los consumidores de la Unión Europea por medio de la clasificación y el etiquetado de los productos químicos.

Antes de proceder a la comercialización de sus productos químicos, las empresas deben determinar los riesgos potenciales para la salud humana y el medio ambiente de dichas sustancias y mezclas y clasificarlas en función de los peligros identificados. Los productos químicos peligrosos también deben etiquetarse conforme a un sistema armonizado, de manera que los trabajadores y los consumidores dispongan de información sobre sus efectos antes de manipularlos.

Gracias a este proceso, los peligros de las sustancias químicas se comunican a través de indicaciones y pictogramas normalizados en las etiquetas y las fichas de datos de seguridad. Así, cuando un proveedor identifica una sustancia que presenta  una «toxicidad aguda de categoría 1 (oral)», la etiqueta incluirá la indicación de peligro «mortal en caso de ingestión», la palabra «Peligro» y un pictograma que comporta una calavera y dos tibias entrecruzadas.

CLP es la abreviatura de la expresión inglesa «Classification, Labelling and Packaging» o «clasificación, etiquetado y envasado». El Reglamento CLP entró en vigor en enero de 2009, y el método de clasificación y etiquetado de sustancias químicas que introdujo se basa en el Sistema Globalmente Armonizado (SGA) de las Naciones Unidas.

El Reglamento sustituye progresivamente a dos actos legislativos anteriores, a saber, la Directiva «Sustancias peligrosas» (DSD) y la Directiva «Preparados peligrosos» (DPD). Se ha establecido un período transitorio hasta 2015.