Clasificación

En la mayoría de los casos, los proveedores deben determinar la clasificación de una sustancia o una mezcla. Se trata del principio de autoclasificación.

Normalmente, la autoclasificación de una sustancia o de una mezcla se efectúa en cuatro fases principales:

  • recogida de la información disponible.
  • evaluación de la idoneidad y la fiabilidad de la información.
  • análisis de la información en relación con los criterios de clasificación.
  • decisión relativa a la clasificación.

Las clasificaciones basadas en las Directivas anteriores han sido traducidas a clasificaciones CLP. Los proveedores pueden utilizar dichas traducciones cuando se cumplen las dos condiciones siguientes:

  • la sustancia ha sido clasificada de conformidad con la Directiva «Sustancias peligrosas»antes del 1 de diciembre de 2010 o la mezcla se ha clasificado conforme a la Directiva «Preparaciones peligrosas» antes del 1 de junio de 2015;
  • no se dispone de datos adicionales sobre la sustancia o la mezcla para la clase de peligro considerada.

Cuando así lo imponga el Reglamento REACH, los fabricantes e importadores también deberán clasificar las sustancias no comercializadas, como las sustancias intermedias aisladas in situ, las sustancias intermedias transportadas o las sustancias destinadas a la investigación y el desarrollo orientadas a productos y procesos (IDOPP).

Revisión de las clasificaciones

Los fabricantes, importadores y usuarios intermedios deberán mantenerse informados sobre los últimos progresos científicos y técnicos y sopesar la necesidad de revisar la clasificación de las sustancias o mezclas que comercializan. 

Clasificación y etiquetado armonizados

En algunos casos, la decisión relativa a la clasificación de una sustancia química se adopta a nivel de la Unión Europea. Los proveedores de la sustancia o mezcla en cuestión están obligados a aplicar dicha clasificación y etiquetado armonizados.

Este proceso se refiere a menudo a las sustancias más peligrosas. Se trata por lo general de sustancias carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción o de sensibilizantes respiratorios.

La armonización de las clasificaciones tiene por objeto proteger la salud humana y el medio ambiente, además de estimular la competitividad y la innovación.

Todas las clasificaciones armonizadas anteriores en virtud de la legislación anterior ( Directiva «Sustancias peligrosas») se han convertido en clasificaciones armonizadas de CLP.

Los Estados miembros, los fabricantes, los importadores y los usuarios intermedios puede solicitar la armonización de la clasificación y el etiquetado de una sustancia. Las propuestas no podrán presentarse más que para las sustancias, no para las mezclas.

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