Uso de la nanotecnología para combatir el cáncer

Científicos trabajando en un laboratorio

Los nanomateriales no solo se utilizan en productos de consumo, sino también en tratamientos médicos innovadores. La investigación ha demostrado que las nanopartículas se pueden utilizar para dañar e incluso destruir las células cancerosas desde su interior.

Todos sabemos lo duro que puede resultar un tratamiento contra el cáncer. Los tratamientos tradicionales contra el cáncer, como la cirugía, la radiación y la quimioterapia, no solo dañan las células cancerosas, sino también las sanas. Por eso, estos tratamientos suelen tener efectos secundarios indeseados, como náuseas, vómitos, caída del cabello e infecciones. Y aun así, la cura no está garantizada.

Una potente herramienta

Una de las ideas de la aplicación de la nanotecnología en el tratamiento contra el cáncer es, en cierto modo, muy simple. Básicamente, trata de lograr el efecto de los medicamentos contra el cáncer de una forma más precisa. Los tratamientos específicos más precisos previenen el daño de las células sanas.

Uno de los métodos, que se ha probado en ratones, consiste en inyectar un tipo concreto de nanopartículas directamente en el tumor canceroso. Tras la inyección, un láser calienta las nanopartículas que dañan o incluso destruyen las células cancerosas.

La clave es el diagnóstico temprano

Otra de las pretensiones de la nanotecnología en la lucha contra el cáncer es localizar el tumor en una fase más temprana de lo que hasta ahora era posible. Las nanopartículas diseñadas para atacar las células cancerosas hacen que los tumores sean visibles en las exploraciones en una fase muy temprana del desarrollo de la enfermedad. Puesto que el diagnóstico temprano es vital para curar el cáncer, este es un paso muy importante en la lucha contra el mismo.

La ciencia de las cosas extremadamente pequeñas

La nanotecnología consiste en la manipulación de material de un tamaño extremadamente pequeño. A esa escala, podemos modificar el comportamiento de algunas sustancias. Por ejemplo, el oro cambia de color y se torna rojo cuando se descompone a nanoescala. El color rojo lleva siglos utilizándose para dotar de su color al vidrio. En otras palabras, las nanopartículas no son algo nuevo, sino que existen en la naturaleza. Pero la nanotecnología permite diseñar nanomateriales y aprovechar sus propiedades especiales.